Por mucho que intentemos ver vídeos de destinos turísticos no nos hacen sentir lo mismo que en persona (entran más ganas de visitarlos, al menos a mí). El olor del mar, saborear comida típica, un habitación con vistas, adrenalina al practicar un deporte de aventura, el despegar de un avión… Pero llega la gran pregunta ¿cómo adaptar el sector turístico a los retos pos-covid sin dejar de sentir las mismas emociones? ¿Cómo seguir siendo vendedores de felicidad? El jueves pasado asistí a un webinar con Domènec Biosca (presidente en la asociación de directivos y expertos en empresas turísticas) que nos dio algunas pistas para ello ¡Sigue leyendo!

Hay que tener en cuenta que ya no se venden camas o servicios, se venden experiencias a un mercado en el que se crea la demanda. Es decir, queremos que los clientes vengan a nosotros a través de estrategias inbound. Por ello, hay que identificar muy bien el segmento al que se quiere vender para que así se sientan identificados con los valores de nuestra empresa. Para esto se necesitará analizar datos con la ayuda de las nuevas tecnologías.

Del mismo modo, la venta lleva su tiempo. Sus 16 tiempos mejor dicho (podeís ver los tiempos en la infografía) . No hay que intentar acelerarla, pero sí hay que tener en cuenta que haciendo un buen uso de los datos en internet, podemos facilitar algunos de los pasos.

Una vez conquistados los clientes, hay que conseguir que se conviertan en embajadores de la marca publicando sus experiencias, mencionandonos en las redes sociales, valorando nuestro servicio, compartiendo su felicidad con el mundo… Así se crea una red de conexiones a través de la que comparten sus experiencias.

Otros embajadores de la marca son los propios trabajadores. Según Biosca, en un hotel se debería tratar todos los departamentos como uno sólo: el departamento de anfitriones 5*. Son clientes, pero internos. Si están contentos son su trabajo ayudarán a que haya una buena atmósfera de trabajo y no sólo atraerán clientes, también atraerán talento. Dentro del departamento de anfitriones 5* cada día se demandan más perfiles interdisciplinares y que estén en constante aprendizaje y evolución.

Una vez en destino, el tú a tú es fundamental. El trato personal es algo que no podrá sustituir la tecnología (de momento). Pero con todas las medidas preventivas ante covid, trasmitir lo mismo puede ser complicado. Aún así, no hay que dejar de ser amables y aprovechar el momento para reinventarse y aprender nuevas maneras de expresarse.

También es hora de desarrollar la creatividad, por ejemplo, llevando mascarillas originales con sonrisas, mensajes, incluso anuncios como «hoy paella». Así como hacer un blending con las nuevas tecnologías aprovechando cualquier punto para la venta de servicios complementarios, por ejemplo, en vez de decir que tienes una habitación increíble ¡enséñala! Hazla deseable a través de vídeos que muestren las experiencias únicas.

Para demostrar seguridad, puedes incluir puntos sanitarios en tu establecimiento con geles, mascarillas y guantes para que la gente sienta seguridad. E incluso incentivar un «semáforo sanitario» en el que se multe o penalice de algún modo a aquellos que no cumplan las normas de seguridad.

Lo más bonito del sector turístico es que no se vende una habitación, un servicio o un viaje. Se vende felicidad. Uno de los grandes retos es cómo seguir vendiendo experiencias a pesar de todos los cambios a causa de la pandemia, y sobre todo, cómo hacer que los clientes se sientan seguros. El objetivo no es vender, es la satisfacción del cliente y este es el verdadero reto.

También consultar el artículo en mi página de LinkedIn: https://www.linkedin.com/pulse/vendedores-de-felicidad-y-seguridad-vanesa-mart%C3%ADnez-guill%C3%A9n/

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